Ocho años y tres hijos más tarde después de iniciarme en esto de la maternidad, puedo decir por desgracia, que tengo alguna que otra experiencia en cuanto a rabietas se refiere. De hecho, ahora mismo con Monstruita estamos en pleno auge.

Las rabietas es algo que nos preocupa mucho a todos los padres y madres. Se pasa realmente mal y al final todos nos hacemos la misma pregunta:

¿Cómo evitar las rabietas? Que levante la mano la que alguna vez se lo haya preguntado. Es LA pregunta.

Y amiga, tengo dos noticias, una buena y una mala.

Empecemos por la mala. No puedes evitar las rabietas. Es más, no puedes y no debes. Creo que las rabietas son importantes y necesarias para el desarrollo. Es la forma que tienen nuestros churumbeles de afrontar la frustración cuando algo no les sale como querían.

Y ahora la parte buena. No podremos evitarlas, peeeero te voy a orientar acerca de cómo podemos hacerlas más llevaderas. Tanto para tu peque, como para ti.

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Consideraciones importantes para hacer más llevaderas las rabietas:

  • No te lo tomes por el lado personal. Ya, lo sé. Es muy difícil, y de hecho, aunque conscientemente sabemos que no va contra nosotras,  no puedes evitar preguntarte ese ¿por qué a mí? Y es que, en el «momento rabieta», puede insultarnos o incluso pegarnos, y claro, es difícil. Mucho. Pero de verdad, créeme, no va contra ti. No es nada personal, es sólo que, cuando estamos taaaan enfadados, nuestro cerebro se pone en modo primario y lo primero que hacemos es atacar o huir. Seguro que tú también alguna vez has estado tan enfadada que has dicho cosas que no pensabas ¿verdad? Pues imagínate ellos que, encima, con la escasa experiencia de su corta vida, tienen menos recursos que tú para afrontar la situación.
  • Valida sus sentimientos y muestra empatía. Este punto es muy importante. A veces nos parecen «tonterías» o «cosas de niños» los motivos que le han llevado a la rabieta pero, ten en cuenta que, lo que para ti puede no tener importancia, para él puede ser un mundo. No importa el tamaño del problema, importa cómo lo sienta él. Puedes empezar diciendo: entiendo que tener que irte ahora del parque te haga enfadar muchísimo, porque te lo estás pasando muy bien, pero si tardamos más en irnos se nos va a hacer muy tarde para llegar a casa. Si te das cuenta, la primera parte de la frase tiene como objetivo validar sus sentimientos, es luego cuando viene el pero.
  • Intenta prevenirlas. Dos cosas son muy importantes para prevenir las rabietas:
  1. Límites claros. Las normas que haya en casa, sean más o sean menos, tienen que ser claras y aplicarse siempre. Para el niño va a ser mucho más fácil asumir que sólo puede ver media hora de tele al día, por ejemplo, que si un día ve media hora, otro día 2 horas y otro día una. No saber a qué atenerse puede ponerle nervioso y hace mucho más fácil que salte «la chispa». Por supuesto, he puesto el ejemplo de la televisión, pero es aplicable a las normas que tengáis en casa.
  2. Anticipación. Tú conoces a tu hijo mejor que nadie y sabes en qué situaciones es más susceptible de «liarla parda». Entonces, si ves que se acerca una de esas situaciones, aléjate. Puedes cambiar la actividad, distraerlo o llevártelo físicamente a otro lugar. Lo que se te ocurra, pero si ves «peligro» actúa antes de que su cerebro haga «clic».
  • Acompáñalo. Si no la has podido evitar, intenta estar con él (si te lo permite, hay niños que prefieren pasar el rato solos) y no hagas el esfuerzo de explicarle nada mientras esté en «modo rabieta» (recuerda lo del cerebro primario y todo ese rollo). Es tiempo perdido y lo único que puedes conseguir es que se enfade más y al mismo tiempo, desgastarte a ti misma.
  • Respétate: como he dicho anteriormente, en plena rabieta, tu hijo puede intentar pegarte. No dejes que lo haga. Hay que dejarle claro que tiene todo el derecho del mundo a enfadarse, pero NO a hacer daño a nadie. Si no puedes evitar que te haga daño, vete. Tú sí te respetas y no vas a quedarte en ningún sitio donde te estén haciendo daño (vamos a tener en cuenta por favor la edad del niño y si se le puede dejar solo o si está en un sitio donde tenga algún peligro, que para eso los adultos somos nosotros).
  • Dejarle claro el amor incondicional. Es decir, no por tener esas rabietas, lo vamos a querer menos. Nosotras eso lo sabemos, pero a veces ellos no lo tienen tan claro. Sólo queremos ayudarle para que consiga llevar mejor la frustración y enfadarse sin hacer daño a nadie.

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Y la clave para sobrellevar las rabietas: PACIENCIA.

Todo lo dicho anteriormente son consejos que te pueden ayudar a hacer más llevadera esta etapa peeeeeero, no he dicho en ningún momento que esto sea fácil. Esto es difícil, muy difícil. Y más de una vez y más de dos te darán ganas de mandarlo todo a la mierda o de darte cabezazos contra la pared. ES NORMAL. ERES NORMAL.

Tienes que conocerte, saber tus límites, contar hasta 1000 o apoyarte en tu pareja si la hay. Encuentra TU truco. Y sí, lo sé, hablar de paciencia es más fácil que tenerla, pero insisto, nadie dijo que esto fuera fácil.

Después de la rabieta.

Ya haya sido corta como larga, son momentos de mucha intensidad, así que lo más lógico y normal es que después de la rabieta estés agotada. Y no solo tú, también tu churumbel. Si tienes opción, date un tiempo para liberar la mente y resetearte antes de continuar tu rutina. Aunque sea métete al baño para respirar hondo dos minutos.

Y abrazaos. Abrazaos mucho, que le viene muy bien al alma.

 

¿Cómo vamos por ahí con las rabietas? ¿Me contáis vuestros trucos para hacerles frente?

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