Cero angustias. Cero vómitos. Casi cero síntomas. Todos mis embarazos han sido una gozada. Me encanta tener barrigota barriguita, y enseñarla y lucirla (que luego, tengo al bebé y la barrigota barriguita sigue ahí, y ya no me mola tanto eso de enseñarla y lucirla, pero eso es otro cantar). Todo el mundo se preocupa por ti, tienes una cola especial en el Ikea y hasta, a veces, gente considerada te cede su asiento en el transporte público.  Así que, ¿cómo no voy a estar encantada siendo preñatiwoman?

tercer embarazo

Peeeeero, todo tiene su parte negativa, claro. Y es que desde el mismo momento en el que ves el predictor, también empiezan las preocupaciones. Vives asustada. Primero, la importancia de superar el primer trimestre, después los resultados de los test, la ecografía morfológica, que si la diabetes, que si mucho líquido, que si poco líquido…todo es una preocupación constante. Hasta que nace. Y cuando nace no es que se quiten las preocupaciones, que eso ya va adjunto a la maternidad y estarás preocupada de por vida. Pero, por lo menos, entre preocupación y preocupación, te puedes quedar atontadilla mirando esa carita de ángel, y se te olvida un poco.

Sustos en el embarazo. El de mi tercer embarazo.

Y en cuanto a sustos, mis dos primeros embarazos, fueron como la seda, pero con el tercero me llevé uno bueno. Te cuento.

El embarazo me lo llevaban dos ginecólogos simultáneamente. Es decir, yo tengo mi ginecóloga de cabecera, que me hacía mi eco en cada revisión, pero eran ecos sencillas, básicamente veíamos el peso y cómo daba patadas. Para las ecos más detalladas, me mandaba a otro ginecólogo que decía que tenía un equipo más completo y molón.

Y los dos me recomendaron, debido a mi edad, hacerme el triple screnning. Bueno, pues si me lo recomiendan los dos, yo me dejo hacer. Dependiendo del resultado, el seguro me pagaría el test pränatal, o no. Entiendo yo que, si el seguro decide pagar, será porque hay un riesgo alto. Que pagar por pagar, pues va a ser que no.

Primer susto.

En la eco correspondiente, el ginecólogo del equipo molón, no ve el hueso nasal. Ups, chiquillo, busca bien, que eso no se ha podido perder. Pues yo no lo veo, me dice. En el informe, por lo menos, no pone ausencia del hueso nasal, sólo pone que él, no lo ha visto.

Segundo susto.

Bien, pues me hago el triple screnning, y me llaman por teléfono para darme el resultado. En alemán, natürlich.

  • Clínica: Le llamo para darle el resultado del triple screnning. Está todo bien, le ha salido un riesgo de 1/666, así que la Krankenkasse (el seguro, vamos), le paga el test pränatal (ese que con un pinchacito de nada, analizan las células del feto que hay en tu sangre, y te dicen todo lo que quieras saber de la criatura).
  • Yo: A ver, a ver, ¿me ha dicho usted que está todo bien? Entonces porque la Krankenkasse me paga un test tan caro? (vale unos 1000 pavos, que no es moco de ídem) ¿De verdad está todo bien?
  • Clínica: Sí sí sí, no se preocupe usted, pero venga a hacerse el test.
  • Yo: Ejem ejem, eso de que no me preocupe….en fin. A ver si es que voy a ser tonta y no me estoy enterando yo, porque claro, alemana alemana, no soy, y el idioma, todavía se me resiste. Mire usted, ¿puede llamar luego mi Señor Esposen para que se lo explique usted bien? Porque, o yo soy muy tonta, o si está todo bien, la Krankenkasse no suelta ni media.
  • Señor Esposen: Hola, soy Señor Esposen, llamo por lo del resultado del triple Screnning.
  • Clínica: ah sí, está todo bien, pero que su mujer venga a hacerse el test.

¿Ves? Si es que yo no soy tan tonta, lo había entendido a la perfección, a un pasito del alemanismo que estoy oiga!

Vale, su mujer, o sea yo, va a hacerse el test. Después de googlear a tope, of course.

Y googleando googleando, veo que, en España, recomiendan hacerse la amniocentesis cuando el resultado es menor (o mayor, según se mire), de 1/250. Si a mí me ha salido 1/666, que para mi edad, está divino, ¿¡porqué carajen insisten en que me haga el test!? ¿Será por lo del hueso nasal? ¿Y que culpa tengo yo de que el gine esté cegato?

Y continuamos para bingo…tercer susto.

  • Clínica: Le llamo por lo del test pränatal. Queremos darle cita para MAÑANA que el ginecólogo quiere hablar PERSONALMENTE con usted.
  • Yo: espera espera espera, chiquilla. ¿Cómo que a hablar con el ginecólogo? ¿Cómo que mañana? ¿Qué son esas prisas? Tú dime si está todo bien, y ya voy yo más tranquila. Que ir pá ná
  • Clínica: usted no se preocupe, pero venga MAÑANA a las 16:00.
  • Yo: ya estamos con que no me preocupe….¿pero está todo bien?
  • Clínica: usted venga MAÑANA.
  • Yo: ya ni me dice que no me preocupe, ¿por qué a mí señor? Ok, MAÑANA nos vemos.

Y mañana, fuimos a la consulta. Después de googlear a tope, of course.

Eso sí, ya no buscaba nada sobre triple screnning ni probabilidades de nada. Querían hablar conmigo en persona. Evidentemente, mi test había salido positivo. Ahora buscaba sobre la calidad de vida de los niños con síndrome de down, cómo hacerles más fácil la integración, o qué otras enfermedades detectaba el test, por si no era down, que era la más positiva de las opciones.

Imagínate la noche que pasé.

sustos en el embarazo

 

El resultado.

 

Al día siguiente fuimos a la consulta, con unas cuantas cosas en la cabeza. ¿Con qué cara entraríamos a la consulta que en cuanto el ginecólogo nos vio entrar, ya nos adelantó que no era nada malo? Nos relajamos, ¡pero yo no entendía nada! ¿Por qué tantas prisas y tanto secretismo si todo estaba bien?

Pues resulta, que nunca me ha tocado la lotería, pero que sí que he tenido la suerte de ser del 5% de personas a las que no le encuentran suficientes células fetales en su sangre como para dar un “veredicto final”. Así que mi test no había sido ni positivo, ni negativo, simplemente, no había sido.

¿TANTO TRABAJO COSTABA CONTARME ESO POR TELÉFONO, SEÑORA ENFERMERA MISTERIOSA? ¿SABES LA NOCHE QUE ME HAS HECHO PASAR, GINECÓLOGO DEL EQUIPO MOLÓN?

Nos explicaron que, dadas las circunstancias, teníamos dos opciones. O repetir el test, que volvería a pagar la Krankenkasse, con la probabilidad de que volvieran a no encontrar células suficientes, o dejarlo estar y vivir en la incertidumbre.

No le dije que se metiera el test por donde le cupiera por educación, y porque no sé decirlo en alemán, todo sea dicho ¡Con lo a gustito que estuve yo en mis dos primeros embarazos, que no me hice ni el triple screnning si quiera!

¡Ni de coñen me lo repito!

Y así acabó el sustico que gustaron darme el ginecólogo del equipo molón y su enfermera misteriosa. Mi niña, por si eres nuevo por aquí y no lo sabes, nació completamente sana, con hueso nasal y todo 😉

Y tú cuéntame, ¿tienes experiencia en esto de los sustos en el embarazo, o te han dejado vivir sin sobresaltos?

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