• AVISO A NAVEGANTES: Este post fue escrito allá por julio del 2016, en mitad de mi último embarazo. Sale a la luz tal cual lo escribí entonces, y edito al final el “resultado”. Por si hay alguien que aún no lo sepa 😉

Con mis dos primeros embarazos tuve la idea, pensé que no quería saber el sexo del bebé. Ja! cuando llegó la eco de la semana 20, la curiosidad pudo más que yo y antes de que me enchufaran el ecógrafo ya lo estaba preguntando.

En las dos ocasiones quería niña, no me preguntes por qué. Supongo que por aquello que dicen de que son más tranquilitas, o por los vestidos tan monos que hay por las tiendas. No sé, no le encuentro otra explicación. Y las dos veces me salieron pichicas, mis dos monstruitos, a los que, evidentemente, no cambio por nada del mundo.

Con este tercer embarazo he tenido también la idea, no quiero saber el sexo del bebé.

La diferencia es que ahora, seré más fuerte, más madura o más pasota, no sé, pero lo pienso cumplir. Y ahí que entro yo a la consulta toda decidida siempre con un “Ich will nicht wissen, ob Bub oder Mädchen ist” (No quiero saber si es niño o niña) por delante, no se les vaya a olvidar.

Me parece que debe ser muy emocionante saber el sexo del bebé el mismo día del parto ¿No crees?

¿Que qué quiero esta vez? Pues sinceramente: me da exactamente igual.

De verdad, la gente no se lo cree y me dicen como consolándome “ya verás, esta vez viene la niña“. Pero es que de verdad, ¡¡¡me da tan igual!!! Eso sí, todo el mundo se sorprende de que no quiera saber el sexo del bebé.

“Ay yo no podría aguantar sin saber el sexo del bebé, ¿y la ropita? ¿y el nombre?”

Pues muy sencillo, con la ropita no hay problema, lo voy a vestir sea niño o niña. No pienso dejar que mi bebé vaya desnudito en pleno diciembre 😛 Ropa tengo de sus hermanos. Además, hay más colores que los típicos azul y rosita, colores que por otra parte no me entusiasman ya que prefiero los colores vivos. Por cierten, que si a ti también te gustan los colores, te invito a que visites mi tienda, La Krika shop , ya verás que chula y colorida!

Y el “problema” del nombre no puede ser más sencillo de solucionar, no te lo vas a creer pero tan sólo hay que pensar dos nombres!. Sí, uno para cada sexo, sencillo ¿ves?

* Edito: Ahora, que si eres de los que no puedes aguantar, como me pasó a mí en los dos primeros embarazos, que sepas que hay formas muy chulis de anunciar el sexo. Por ejemplo, la última que he visto ha sido la de Una madre molona, por medio de una tarta. Y no sólo lo anunciaron, ¡sino que al mismo tiempo lo descubrieron ellos! Mira el post porque es muy emocionante.

* Edito más: este post lleva tanto tiempo en borradores. Tanto tanto, que me ha dado tiempo a parir y hasta a que mi bebé tenga casi un año (puedes leer aquí el relato del preparto y aquí el parto, por si te los perdiste).

Ahora puedo decir que sí, que averiguar el sexo en el momento del nacimiento es muy emocionante. También puedo decir que salió niña, y preciosa.

¿Contenta? Por supuesto, porque es adorable. Peeeeero, algo me dice que estaría igualmente contenta si hubiera sido niño. Porque también sería adorable. Y lo sé porque los hago todos iguales, independientemente de su sexo, y para muestra un botón:

saber el sexo del bebé

¿Y tú qué? ¿Has querido saber el sexo del bebé desde que viste las dos rayitas o has aguantado hasta el parto?

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