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Hace cuatro años, una ilusionada familia compuesta de dos monstruitos, dos perretes, Señor Esposen y servidora, llegaban a una nevada Suiza en busca de una nueva vida. Hoy, la familia ha aumentado y tiene un miembro más, todos somos 4 años más viejos, y Suiza sigue nevada. Bueno, por mi zona ya se ha ido todo, pero ayer estuvo todo el día nevando para celebrar el aniversario de nuestra llegada.

Cuatro años ya!!

Y es que parece poco pero, por ejemplo, para los monstruitos, ¡es casi toda una vida! Aquí han vivido muchas primeras veces. Aquí. Y no en España.

¿Y yo? Yo no es la primera evaluación que hago, ¡este aniversario siempre da que pensar! Cuando llevaba aquí menos de un mes, ya hice una primera evaluación de la situación, pero la hice sin conocer nada, ni el país, ni su gente, ni el idioma…llevada sólo por la emoción de lo nuevo, del cambio. Cuando cumplí mi primer año en Suiza también te hable de ello. Y del segundo aniversario hubo post también, sí. El tercero se me escapó, estaría liada fabricando una Monstruita, jajaja.

Ahora, unos cuantos despertares suizos más tarde, cuatro años más tarde, hago una nueva evaluación, con un poquito más de conocimiento y memos de emoción por lo nuevo. Hasta ahora todas las evaluaciones han sido positivas ¿y esta?

Pues sí, el resultado ahora también es positivo.

Peeeero ¡no es oro todo lo que reluce! Que nadie se llame a engaño y que piense que llevo una expatriación ideal, completamente integrada y que toooodo es positivo! No, el balance es bueno, pero hay muchas cosas que cuestan mucho.

Primero, que ahora tengo muchos menos nervios y grito mucho más que hace cuatro años, pero bueno, la culpa de eso realmente no la tiene Suiza. La culpa de eso la tengo yo misma. Yo solita me lo he buscado montando una tienda online tan sólo dos meses antes de entrar en la trimaternidad. Y sin yoga ni pilates. Ni ayuda familiar (de eso sí tiene la culpa Suiza). A pelo. Eso estresa a cualquiera ¡reconozcámoslo!

Pero bueno, volvamos al tema que me lío.

Segundo, que ahora conozco un poquito más el país, su gente y su idioma. Pero sólo un poquito más. Y que lo conozca más no quiere decir que me guste más. a ver, me sigue gustando Suiza. Pero no termino de acostumbrarme a ciertas cosas. Lo de la falta de improvisación de los suizos, la falta de sol, las noches cerradas a las 17 de la tarde del invierno, la diferencia gastronómica…todo esto son cositas a las que cuesta mucho hacerse. Y que con el paso del tiempo pesan más que al principio.

Y tercero, no estoy integrada. O por lo menos no todo lo que debería.  Aunque de eso tengo yo toda la culpa. Bueno, yo, y la cantidad de españoles que una encuentra por aquí, que al final la cabra tira al monte y el grupete de gente de la que me rodeo  es más español que el mismísimo Cervantes! No tengo amigos suizos. De hecho no hablo alemán con casi nadie.

¡Qué loca! ¿Y después de todo eso dices que la evaluación es positiva?

Pues sí. Porque me sigue gustando Suiza. Muchas cosas de Suiza. Porque aquí vivo muy a gusto. Porque me encanta el frío. Porque no soporto el infierno calor veraniego murciano. Porque sigo pensando que aquí mis hijos tendrán más oportunidades que si crecieran en España. Porque veo a mis hijos desenvolverse en dos idiomas y eso no tiene precio. Por todo eso, sí. La evaluación es positiva.

Así que, a por otro año más!!! prost!!!!

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