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Después de todo este tiempo sin saber de mí no había otra forma de volver que no fuera contando el momento más importante de los últimos meses: el nacimiento de Valeria, la personita que me ha hecho entrar en la trimaternidad. Este post lo tengo escrito desde hace ya tiempo, lo quería escribir antes de que se me escaparan los detalles, que yo soy muy Dori, y lo último que quiero es olvidar ese momento.

Para que no se haga muy largo lo voy a dividir en dos posts. El preparto y el parto. De nada 😉

Pasen y lean.

El preparto.

Todo empezó el lunes 5 de diciembre, cuando fui al hospital a un control rutinario, a punto de entrar en la semana 39 de embarazo. Todo parecía estar bien hasta que me dijeron que me aconsejaban inducir el parto porque el bebé pesaba más de 4 kilos y además tenía exceso de líquido amniótico. Vamos, que por el médico me quedaba ingresada en ese mismo momento.

Confusión. Miedo. Me acojoné.

A mí la palabra inducción me daba alergia y además, yo le tenía prohibido al bebé nacer hasta por lo menos el día 10 que venía mi madre de España para poder quedarse con los monstruitos mayores mientras yo me iba a parir, así que cómo iba a ser yo ahora la que obligara a salir al bebé!

Además, lo del peso del bebé me la traía más bien floja por varias razones, primero porque las ecos no son exactas y tienen un margen de error bastante grande, segundo porque yo ya había parido a un monstruito de 4 kilos, ¿por qué no parir otro? y tercero, porque tenía claro que el peso del bebé no era motivo de inducción, pero por otra parte estaba lo del exceso de líquido. Sobre eso no tenía una opinión formada, no sabía bien las causas ni los riesgos. Me tocaba informarme. Necesitaba tiempo. Hablamos con el médico y conseguí una moratoria de dos días. Salí de allí con una cita bajo el brazo para volver el miércoles 7 de diciembre a las 8 de la mañana para inducirme el parto.

nacimiento de Valeria

En la visita aproveché para echar unas fotos a la habitación donde probablemente pariría

Lo primero que hicimos fue hablar con mi ginecóloga, la que me ha llevado todo el embarazo, para conocer su opinión acerca del tema. Le expliqué lo que me dijeron en el hospital y me dijo que todo parecía provocado por la diabetes gestacional y que en ese caso ella también veía aconsejable inducirme el parto. Lo hablamos en casa tranquilamente Señor Esposen y yo y decidimos hacerle caso a los médicos, así que en dos días conoceríamos a nuestro bebé. Eso era muy poco tiempo!!!! No estaba preparada. Ya no estaría más embarazada. Tocaba organizar a los monstruitos mayores para el momento parturientil, ¡¡¡y mi madre no había llegado todavía!!!

Por suerte lo de organizar a los monstruitos se me hizo muy fácil gracias a una amiga/vecina/ángel de la guarda que se ofreció a quedarse con ellos el tiempo que hiciera falta. Gracias Rosita. No sé que haría yo sin tí! ?

Vale, niños organizados.

Ahora tenía que organizarme la mente. Es muy raro saber que en dos días vas a parir. Se supone que eso viene por sorpresa ¿no? No quería inducción. Quería que mi bebé eligiera el momento de su nacimiento. Esto no tenía que ser así. En organización mental suspendí. Estuve dos días totalmente errática sin poder concentrarme en nada. Me quedaban dos días para entrar en la trimaternidad ?

Continuara…

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