El lunes hizo dos añitos que vivo en Suiza. DOS AÑOS! Y se me ha pasado el tiempo volando!!

Parece que fue ayer cuando tuvimos esa semana decisiva en la que llenábamos la maleta de ilusión para venir a hacer un par de entrevistas. En Y la ganadora es… puedes ver, como ya sabrás, que elegimos Frauenfeld.
Encontramos casa a distancia, en Suiza la búsqueda de casa no es fácil, de hecho, aquí puedes ver un post hablando de ello, nosotros tuvimos la suerte de tener unos amigos que venían a ver la casa por nosotros y nos mandaban las fotos y su opinión, puedes verla en Habemus casa.
Sólo seis diítas llevaba aquí cuando te contaba cómo me sentía en  Una nueva vida.
Y a menos de tres semanas de estar aquí hice una Primera evaluación, que fue muy positiva.
Y al cumplir un año en Suiza también tuviste crónica. Pesada que es una!
 
Estos dos años han tenido sus cosas muy buenas y sus cosas muy malas, han sido muy intensos, porque cuando eres expatriada las medias tintas no existen. O eres la mujer más feliz del mundo o eres la mujer más desgraciada del mundo.

 

 

 

 

 

Lo más difícil ha sido estar lejos de mi gente. Decir eso es evidente y hablar de ello me parece una perogrullada, así que voy a obviarlo.

 

 

 

Han sido dos años con muchos cambios, el principal es que monstruitopequeño cumplió aquí su primer año, a los 7 días de llegar a Suiza. Llegó sin saber andar y aprendió aquí, ahí empezó la etapa dónde-está-mi-madre-por-favor también llamada cómo-pueden-ser-tan-caras-las guarderías-por-el-amor-de-Gott. Ha sido muuuuy difícil llevar esta etapa sin la logística que hubiera podido tener en España con abuela/guardería, pero aquí estoy. Monstruitomayor con 4 recién cumplidos y monstruitopequeño que cumple 3 años en 5 días. Con un ventanal al final del túnel y todos vivitos y coleando. Así que no, no es imposible. Porque no hay nada imposible, sólo hay que proponérselo.

 

 

Por otra parte, me gusta la tranquilidad con la que aquí se vive, me gusta que se recicle, me gusta que la gente me salude por la calle, me gusta vivir rodeada de verde, me gusta que los coches se paren en el paso de cebra cuando voy a pasar, me gusta que la gente sonría a mis hijos por la calle, o incluso en el super cuando los jodíos angelitos están a grito pelado, me gusta que mis hijos vayan a aprender el alemán sin prácticamente esfuerzo, me gusta saber que aquí tenemos un futuro, me gusta saber que cuando mis hijos acaben los estudios tendrán una probabilidad del 90% de encontrar un trabajo, me gusta el frío, me gusta la nieve, me gusta dejar la bici sin candado, me encanta que haya carril bici en toda la ciudad, me gusta cómo se come aquí, me gusta llevar el horario europeo…me gusta Suiza.

Así que sí, como podéis observar si sacamos cuentas, parece que el balance es positivo ¿no?

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