El “tema mochila” es un tema profundo, muy profundo, y que da para mucho.
Y no, no me refiero a la mochila de Pocholo (supongo que esto sólo lo entenderán los EGBeros) ni a la de Dora (y esto sólo los abnegados padres que tienen que aguantar a esa dichosa niña que habla sola), me refiero a la mochila para portear y los millares de opciones que existen en el mercado.
No quiero hablar aquí y ahora de las innumerables ventajas del porteo tanto para el padre como para el bebé (quizás en otra ocasión), lo que quiero es destacar un dato imprescindible para aquellos que elijan portear.

Ergobaby, Manduca, fular tejido, fular elástico, bandolera, mei-tai, paño africano, mei-chila…y seguro que muchos más que me dejo en el tintero. Miles de formas, tamaños y colores, pero todos, y repito, TODOS, deben compartir una característica esencial: DEBEN SER ERGONÓMICOS.

Porteo ergonómico
¿Y en que consiste eso? ¿Qué es el porteo ergonómico?
¿Qué debe tener un portabebé para ser ergonómico?
Pues tan sencillo como que debe respetar la fisiología del bebé, es decir, debe ir sentado en “modo ranita”, no colgando sobre sus genitales. De esa forma se previenen posibles futuros problemas de columna o de cadera y, por otra parte, el porteador no va puteado. Sí, he dicho puteado, y lo digo por experiencia propia que, para el que le interese, paso a relatar.
Resulta que, como ya he dicho, el tema del porteo es un tema muy profundo y amplio, casi necesario hacer un master. Al nacer mi primer hijo yo no tenía hecho todavía el “master en porteo ergonómico” así que muy feliz de la vida (pero sin ninguna información) cogí la promoción de la revista “Mi bebé y yo” en la que con la suscripción te regalaban una maravillosa mochila. Una maravillosa mochila-no-ergonómica-colgandera-revienta-espaldas (pero eso no lo decían en el anuncio claro, cosa vergonzosa, por otra parte, viniendo de una revista de maternidad que, supuestamente, debería saber del tema). El caso es que tan contenta que me voy yo a pasear a los perros con mi niño recién nacido en la mochila (después de un buen rato de intentar ponérmela porque para eso también había que hacer un master). Pobrecillos los perros, no pudieron salir más de 10 minutos. O volvía a casa ya o volvía sin espalda, así que desistí del paseo.
En cambio, a día de hoy, después de mi “master en porteo ergonómico”, tengo una ergobaby y puedo llevar al mismo bebé que aquel día, sólo que con 3 años y medio más y unos 11 o 12 kilos más. Mucho más tiempo y sin partirme la espalda. Todo un logro.

Otro dato a tener en cuenta en el porteo es que el bebé no debe ir nunca mirando hacia delante, si el portabebé que estáis pensando en comprar os ofrece esta opción, ya lo tenéis claro, no es ergonómico. En esa posición el bebé se sobreestimula y además al alterar la gravedad del bebé, éste tiene la sensación continua de que se va a caer y eso le hace arquear la espalda hacia atrás de forma incorrecta, por no hablar de lo incómoda que resulta esa postura para el porteador, al llevar un peso alejado del cuerpo en vez de un peso que se acopla a él. Como ya he dicho, ese problema os lo ahorráis con un portabebé ergonómico, que nunca te va a permitir colocar a tu bebé de cara.

Espero que os haya ayudado este post porque yo, como ya os he contado, cuando nació mi primer monstruito no tenía ni idea de nada de esto y me hubiera gustado que alguien me lo hubiera contado.
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